sábado, 14 de enero de 2012

despacio, deprisa



A veces lo pequeño nos hace felices, dirían en Italia “ e nostra piccola vita…. e nostro grande cuore”, después de varios viajes con Willy, dos rozones en el lateral derecho y un montón de trompicones, otra vez, carretera, frontera y nuestro viaje a Francia, nuestro segundo viaje a Francia, y cuando digo nuestro , no sé si hago bien, Rafa no estaba esta vez , pero el logroñés, Javi, se vino con su tabla sin pensárselo dos veces, últimamente y quizá por lo que me está enseñando esta chica sin darse cuenta, he entendido que los mejores planes, son improvisados, que en general, vale más arriesgar siempre, y si luego la vida te jode, bueno, eso en realidad es sólo una hipótesis. Habíamos salido de Santander, Pepa estaba dormida en la parte de atrás de Willy, y yo hacía de copiloto para Lola, parada en Logroño para recoger a Javi, y en tres horitas ya estábamos cambiando de país. Al principio, cuando salimos de casa, sabíamos que esta vez era distinto, pero joder, aquel chaval me caía de puta madre, y la quería, se notaba, y a Lola, pues por que mentir, le pasaba lo mismo. Con dos discos de Pepita, rompimos el hielo poco a poco, o más bien, lo fundimos rápidamente.

Yo me acababa de cambiar a la parte de atrás con esta tía que me vuelve loco, con su sombrerillo negro a medio calar, los ojos cerrados, y el peto vaquero que dejaba al descubierto su biquini de colores… “felicita’ a momenti”. 


Llegamos: Las Landas. Creo que cada vez que recuerdo el momento en el que apareció el mar sobre el cristal delantero, me entra esta especie de sonrisa de gilipollas, por mucho que algunos se empeñen en dar una definición de libertad o de felicidad, para mí ambas palabras en momentos como aquel se unen en una sola, yo llamo a esto “ revival”, es como pedir auxilio y gritar muerto de risa, tíos, es una locura.




Javi y yo amanecimos a las siete, dejamos a las chicas durmiendo en el hotel, nos pusimos los trajes y de cabeza al mar, fuimos los primeros en pisar la arena y nos sentimos un poco como jóvenes eternamente, como luchando en contra de los problemas, aunque Javi quizá tuviera más batallas por ganar que yo, que sí, las tenía.



Las piernas no me respondían y salimos del agua, para ir a comer con Lola y Pepa, que estaban en el chiringo, yo conducía a Willy las vimos y las salude desde lejos, que fácil es a veces enamorarse de la vida, en plan buen rollito, así por utilizar un poco la jerga del surfer…

Bailamos despacio, bailamos deprisa, nos besamos despacio, nos besamos deprisa, y la música de aquel sitio en medio de la playa, no me dejaba hablar con Pepa, aunque a veces, sobra decir la palabra adecuada, cuando sientes la emoción adecuada y yo sentía la emoción perfecta . Lola y Javi se habían quedado parados en medio del mundo, como ya les había pasado una vez, pero ahora acababan de romper esa frontera de seguridad que nos separa a veces, no sé si es timidez, otros lo llaman amor de verdad, algunos dicen que es magia, no sé si será todo eso al mismo tiempo, pero de lo que estoy seguro es que cuando se rompe esa barrera por primera vez, arañas el cielo y te quedas allí un rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario