sábado, 31 de marzo de 2012

spanish invasion



Y sin demasiada serenidad, con la anarquía y el desorden que a disgusto, encontré en mi vida durante las cinco últimas madrugadas de marzo. Cogí la maleta, mis zapatos rojos y un avión a Londres.
La gente habla de la soledad, como un estrago, me asusta pensar que el aislamiento suponga un achaque para esta humanidad que vive el siglo de la comunicación. Nos asfixiamos y sin embargo, poco tiene que ver el calentamiento global con la asfixia que figura en muchos historiales médicos, asfixia que titulados con bata blanca, tiñen, dándole nombres más “ técnicos”, sí, así lo llaman.
 Pensaba en todo lo que se pierde la gente, ingenua, se pierden placeres de la soledad, como mirar Madrid, Madrid azul oscuro, casi negro, mirar mi ciudad, mientras, una descarga eléctrica, hacía que la independencia creciera a cada metro que aquel Airbus A320-214,  se alejaba de la corteza terrestre, como diría un gran tipo, “viajar es de puta madre”.
 Llegué tarde, y cogí un taxi hasta Orange street, en el Soho, tenía reservada una habitación en una casa de ladrillo rojo, que Miss Alyssa, de unos 60 años, me alquilaba en cada escapada a Londres. Siempre hacíamos el mismo ritual, yo iba a recoger las llaves al café de la acera de enfrente, y ella, una de las mujeres más asequibles y divertidas que conozco, me dejaba una carpeta llena de panfletillos sobre teatro, conciertos, sitios interesantes, y un libro, siempre un buen libro. 




Salí a olisquear el asfalto londinense, es increíble lo poco que cuesta y lo mucho que gusta desnudar al mundo, colonizar ‘avenues” en un improviso, despreocuparse, deslizarse por las calles, entrar en un club de jazz, bailar, desenmascararse, escuchar un “ i think, she’s not from here”. Es divertido cautivar a Roy, sí joder, es muy divertido, de pronto notas que el aliento es lo único que cabe, entre él y tú. “Yo me recreo, el se recrea, nosotros nos recreamos.”( modo indicativo: modo de lo real y lo objetivo, " la situación es más bien subjetiva, sin embargo, espero que él sea real") 
Resulta ser sorprendente, es fotógrafo , estoy aturdida y él imprudente esta bailando, no me he dado cuenta, pero ahora yo también bailo. Me pregunta con un inglés que suena demasiado bien, de dónde vengo, yo respondo que no tengo ni idea de a dónde voy. Se ríe.  


así fue como conocí a Roy.

domingo, 4 de marzo de 2012

nirvana al más puro estilo veneciano


Como en un thriller autóctono nos colamos en la bella Italia, haciendo nuestra particular interpretación de lo que es la “libertà”, una divina comedia adaptada, 20 días que ahora, me gustaría pintar en color blanco, dorado y azul, el azul  de esas noches romanas capaces de seducir, noches nuestras, garitos que los miércoles apostaban por el sonido retro,  noches de trastévere, noches de conversación en terrazas, noches a flor de piel. Ingleses variopintos, divos italianos, norteamericanos bohemios, franceses que parecían sastres, y compatriotas que bailaban caprichosos bajo las estrellas. Dormimos en barrios periféricos, a veces, horrendos, nos encontramos con algún Mussolini con aires de Augusto Contemporáneo que nos tacho de locas, sabiendo que en el fondo, éramos jóvenes. Yo me enamoré de las mañanas en el tren, de nuestra propensión a saltarnos los semáforos en rojo, de toda aquella ‘famiglia’, toda aquella buena gente que nos cruzamos, y de lo bonito que es a veces sentir la complicidad de un desconocido en primera persona.
El “parla spagnolo?”pronto se convirtió en un  “ capisco”, y casi sin darnos cuenta empezamos a pronunciar el “ come ti chiami?”.  
Llegó el 20 de julio y con el 20  llegó también un inesperado “ il treno è in ritardo” lo cual, conseguimos traducir al español como “ nos quedamos en Italia”.