Estaba saliendo del taller por que la Bultaco perdía aceite, y la quería tener impecable para primavera, no había tenido ni tiempo para cambiarme así que llevaba puesto unas zapatillas de deporte un abrigo viejo, una especie de trenca con capucha de mi hermano y la cara la tenía llena de manchas negras de la correa, me gusta ver que remueven por dentro a mi juguete…
Al salir del taller me subí a la moto,arranqué con fuerza y atravesé Madrid, calle a calle, y mis puños apretaban con fuerza los manillare…
¿Dónde estarás esta noche?, Me acerqué a su portal y la dí un toque, bajó con sus vaqueros, que tanto me gustan, y un jersey de lana con coderas y el pelo negro que dejaba colgando dos mechones a los lados de la cara..mmmm.
Subió detrás mio, se colocó el casco y se agarró fuerte con los dos brazos y apoyaba su cabeza en mi espalda. Y así abrazados y sin hablar dimos vueltas hasta encontrar un sitio, mucha crisis, pero en el centro es imposible aparcar.
Y como dos niños pequeños le quité el casco, como descubriendo por primera vez su “carita”, y sin importarnos ni lo más mínimo rompimos esa asíntota que hacen que las rectas solo tiendan al infinito en vez de alcanzarlo. Con un brazo sujetaba mi casco y con el otro rodeaba a Lola…
Me paré quieto, a veces me pasa eso que me quedo parado y entonces ella, joder macho, ella tiene un poder o algo, me colocó sus manos alrededor de los papos y me plantó un morreo, Siempre a contra-reloj, Siempre planeando el cambio, a mi se me calló el casco al suelo y la recogí el pelo, fue el típico momento “oins” de película pero no es lo mismo, cuando ella sigue siendo la reina y da igual que bombardeen Madrid o que Mendizábal me salga con otra desamortización o que descubran otra puta placa tectónica debajo de Fuentevaqueros, te lo juro tío, es fuerza de convicción,siempre sin frenos.


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