viernes, 18 de noviembre de 2011

మరియు పెపా


Allí estábamos, dos cojines, dos cervezas ,dos amigos,  tirados en una terraza, en Goya, -al menos he conseguido que te afeites-. Tino, se estaba encendiendo un  cigarrillo
 - mira Rafa, eso de que me saques  de casa, pase, pero  no me jodas, no me obligues a ir esta noche-
Aquel viernes era el cumpleaños de Lola, y eso significaba quitarse de una puta vez la sudadera gris con la que llevaba una semana, afeitarse, fingir no estar jodido y… volver a verla. una semana sin  Pepa y aunque conmigo se hacía el duro y asentía con la cabeza a casi todo, yo sabía que las heikenen en el piso de tino se habían triplicado, el número de tacos que soltaba por minuto duplicado y el aleatorio del ipod se había convertido en un cabrón, que sólo le hacía recordarla, y  tino, humano, recordaba, y como en un flashback veía a la rubia reírse en el espejo del coche, coger su camisa de cuadros, acostarse con ella, la veía con el botón de sus vaqueros entre los dientes, la veía a todas horas. Como todo lo que ocurre entre dos, es complicado de explicar, pero dos grandes ahora se evitaban,  y yo, coño, nunca les había visto así.

Dos horas y media más tarde, conseguí arrastrar a Tino hasta el piso de Lola, y allí estaba Pepa, de azul eléctrico, con una copa en la mano, se miraron, puede que se suplicaran el uno al otro sin hablar, puede que sintieran ganas de abrazarse…- estás guap…te veo genial Pepa- ella sonríe y le besa en la mejilla derecha, y entonces se produce un momento incómodo, y aparece Lola, -tino, qué quieres de beber?.
Yo, con la mano en el bolsillo de Lola les ví ignorarse durante aproximadamente tres horas, hasta que a las dos y media  ya sólo quedábamos seis, entonces Pipa decide marcharse en moto. Puede que la vida,  nos la juegue, puede que nos la juegue la mayoría de las veces para mal, y de vez en cuando para bien, pero lo único que sé es que aquella noche, la moto de Pepa no arrancó, y Tino que había sido el último en marcharse, la vió allí, con los tacones en la mano, y dando patadas  a la rueda trasera, Tino soltó una carcajada – Pero y tú de que coño te estás riendo?-  -vamos, te llevo a casa-  -no quiero que me lleves- -pero yo quiero llevarte-. Entonces Pepa con lagrimas en los ojos dijo- y lo peor esque estás demasiado guapo de gris- - Anda, sube-. 

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