Extrarradio
-11.17 p.m y mi contestador me soltaba la cantinela de Tiene un mensaje nuevo: -“ Lola, soy yo. Atracamos hoy a las siete en el muelle viejo, las llaves del coche de Tino están donde siempre, nos vemos luego china."
Todas las fachadas me recordaban a nuestra historia, a una historia que me había devuelto la fe en la vida. Estaba sentada en aquel muelle apartado de toda civilización, esperando a mis dos amigos, que volvían de pintarle la casa a la madre de Tino...entonces me acordé de aquella llamada de Pipa hacía ya tres años...
-“ No te lo vas a creer, ¿ te acuerdas de mi vecino?, sí..., el que vino de Estocolmo, Lola no me jodas...sólo te dije que me parecía atractivo...oye puedes dejar de reírte y me dejas que te lo cuente?..Bueno, pues ayer por la noche estaba intentando estudiar algo, pero oía a gente armar jaleo, con una música altísima..., ¡Joder sí es que oí hasta a una tía algo perjudicada gritando en el patio de vecinos!, Total, que no lo aguantaba más y subí arriba a decirle al tal Tino, que si podía relajar a la cotorra de su novia ( supuse que seguramente lo fuera)...Tino, con su camisa de cuadros, me invito a entrar, no me resistí demasiado, había estado estudiando todo el día y la verdad, la música sonaba genial...! Enfundada en unos pitillo azules y una blusa blanca, con la goma de borrar en mi bolsillo derecho, me planté en su sofá y me serví una copa. A los cinco minutos Tino estaba a mi izquierda, y creo que a los quince, me había repetido tres o cuatro veces que la cotorra del patio, no era su novia. Yo sonreía, que querías que hiciera? Aquel chico moreno de madre argentina había sacado la guitarra y ami y a mi whisky doble con hielo, nos parecía cada vez más sexy...
A las tres y media, decidí que era hora de bajar a mi casa, me despedí de sus amigos y le dí un beso.
A las cinco menos cuarto, escuché sonar el timbre desde mi cama, y me levanté... no sabía si tirarle la manta que llevaba en modo turbante a su cabeza, a esas horas de la noche algo despeinada,.. o invitarle a entrar... te diré Lolita...que no me dio tiempo a hacer ninguna de las dos cosas”
Supongo que para el bien de los dos pirados que ahora estaba esperando en aquel muelle, dos planetas alejados se habían encontrado para siempre aquella noche.
Acababan de dar y cinco y les ví aparecer con sus vaqueros llenos de pintura blanca, agarrados por la cintura y descojonándose de algo, pero eso, ya es otra historia.
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